<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Enrique Orozco Gutiérrez &#8211; Oscar Vina Pardo</title>
	<atom:link href="https://oscarvinapardo.com/etiqueta/enrique-orozco-gutierrez/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://oscarvinapardo.com</link>
	<description>Cuando el autoperdon es parte de esa columna vertebral para trascender</description>
	<lastBuildDate>Sun, 06 Jul 2025 16:25:19 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=7.0.4</generator>

<image>
	<url>https://oscarvinapardo.com/wp-content/uploads/2023/08/cropped-logo-pp-2-32x32.jpg</url>
	<title>Enrique Orozco Gutiérrez &#8211; Oscar Vina Pardo</title>
	<link>https://oscarvinapardo.com</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Del desarraigo al papel: un campesino escribe su verdad en medio del olvido</title>
		<link>https://oscarvinapardo.com/del-desarraigo-al-papel-un-campesino-escribe-su-verdad-en-medio-del-olvido/</link>
					<comments>https://oscarvinapardo.com/del-desarraigo-al-papel-un-campesino-escribe-su-verdad-en-medio-del-olvido/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[vocesadmin]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Jun 2025 16:22:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[COLOMBIA PROFUNDA]]></category>
		<category><![CDATA[Enrique Orozco Gutiérrez]]></category>
		<category><![CDATA[La Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Paz total]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://oscarvinapardo.com/?p=5436</guid>

					<description><![CDATA[Entre el dolor del pasado y la esperanza de sanar, Enrique Orozco convirtió su historia de desplazamiento en una obra que clama por memoria y reconciliación. En una casa modesta, abrazada por la carretera polvorienta que une a La Paz con Valledupar, vive Enrique Orozco Gutiérrez, un hombre de manos curtidas y palabras limpias. Su [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Entre el dolor del pasado y la esperanza de sanar, Enrique Orozco convirtió su historia de desplazamiento en una obra que clama por memoria y reconciliación.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">En una casa modesta, abrazada por la carretera polvorienta que une a La Paz con Valledupar, vive Enrique Orozco Gutiérrez, un hombre de manos curtidas y palabras limpias. Su voz carga cicatrices y también versos. Fue desplazado en el año 2000, cuando la guerra lo expulsó de su vereda en la Serranía del Perijá, dejándole atrás lo que más amaba: su tierra, su finca, su rutina campesina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La violencia, esa que no distingue edades ni esperanzas, lo obligó a cruzar con su familia la frontera invisible entre la vida y el miedo. Pero en ese destierro, Enrique encontró algo que nadie le pudo arrebatar: la memoria. Y con ella, escribió <em>Desplazados</em>, un libro de 74 páginas que relata —con nombre ficticio, pero con verdad intacta— la tragedia y dignidad de quienes huyeron para no morir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La voz de Enrique es la de miles. “Nelson Mora”, el personaje que creó para protegerse, encarna la ilusión de volver al campo, el anhelo de cultivar algo más que miedo. En sus letras se dibujan los caminos que recorría entre cultivos, el sueño de liderar su comunidad, y la absurda condena de ser acusado por ambos bandos de colaborar con el enemigo. En ese fuego cruzado, no quedó más opción que huir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora, cada vez que relee su libro, Enrique llora. No por debilidad, sino porque sigue sintiendo el temblor de aquella madrugada en la que dejó todo atrás. Con cada párrafo revive el sonido de las botas, el crujir de la maleza, el silencio de la selva cómplice. Y también la fuerza de un hombre que decidió que su historia no se callaba más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde su refugio literario, Enrique clama por una Colombia que no repita su historia. Su obra no busca fama, sino consciencia. Es un recordatorio de que la guerra dejó cicatrices vivas, y que narrarlas es también resistir. En cada página, hay un llamado: que nadie olvide, que nadie repita, que la paz no se nos escape entre las manos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, entre libros y recuerdos, Enrique sigue sembrando. No maíz ni yuca, sino palabras. Palabras que germinan en memoria, y memoria que florece en justicia. Porque aunque lo despojaron de la tierra, nunca le pudieron quitar su voz.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://oscarvinapardo.com/del-desarraigo-al-papel-un-campesino-escribe-su-verdad-en-medio-del-olvido/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
