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	<title>Paz total &#8211; Oscar Vina Pardo</title>
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	<description>Cuando el autoperdon es parte de esa columna vertebral para trascender</description>
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	<title>Paz total &#8211; Oscar Vina Pardo</title>
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		<title>Llegó el momento de papá</title>
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		<dc:creator><![CDATA[vocesadmin]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Jul 2026 20:25:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Autoperdón]]></category>
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					<description><![CDATA[La hoja en blanco está lista para que inicies este proceso de sanación con tu padre o con aquella figura paterna que marcó tu historia. Traer al presente esos momentos que dolieron, sin juzgarlos, es el primer paso para construir una relación diferente contigo mismo. Después de escribir sobre nuestra madre, llega un momento igual [&#8230;]]]></description>
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<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">La hoja en blanco está lista para que inicies este proceso de sanación con tu padre o con aquella figura paterna que marcó tu historia. Traer al presente esos momentos que dolieron, sin juzgarlos, es el primer paso para construir una relación diferente contigo mismo.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Después de escribir sobre nuestra madre, llega un momento igual de importante: escribir sobre nuestro padre. Para algunos será más sencillo; para otros, mucho más desafiante. No importa si estuvo presente, si se fue demasiado pronto, si nunca lo conociste o si otra persona ocupó ese lugar. Siempre existirá una figura paterna que dejó una huella en tu manera de entender la vida. Aunque el rol del padre pudo ser más presente y sin el ánimo de juzgar, en nuestra cultura, la figura materna es mucho más fuerte, quizás por eso, me atrevo a hablar de esta maneta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">😇 <a href="https://oscarvinapardo.com/un-libro-y-una-agenda-para-transformar-tu-historia/">Le puede interesar como adquirir la agenda cual es tu historia y el libro Recuerda que nada es personal</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Soy de los que creen que antes de nacer nuestra alma ya había elegido un escenario de aprendizaje. Elegimos unos padres, unos hermanos, una familia y unas circunstancias que, aunque muchas veces no comprendemos, hacen parte del camino que necesitamos recorrer para evolucionar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://oscarvinapardo.com/por-que-escribir-sobre-nuestra-madre-resulta-tan-complejo/">Puedes leer sobre lo complejo que resulta escribir sobre mamá</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">No significa que todo lo ocurrido estuviera bien. Significa que, más allá del dolor, siempre existe un aprendizaje esperando ser descubierto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si la madre representa nuestro primer vínculo con la vida, el padre suele representar la manera como aprendemos a caminar por el mundo. A través de él aprendemos, o dejamos de aprender, sobre seguridad, protección, autoridad, reconocimiento, disciplina, trabajo, límites y confianza.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cada gesto deja una marca.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Puede ser aquel padre que te levantó entre sus brazos cuando naciste. El que te enseñó a montar bicicleta. El que nunca faltó a una reunión del colegio. O, por el contrario, el que estuvo ausente física o emocionalmente. Incluso puede tratarse del padrastro, del abuelo, del tío o de aquella persona que asumió ese lugar. Todos ellos dejaron una historia escrita dentro de ti.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, cuando decides escribir una carta, no estás escribiendo para cambiar el pasado. Estás escribiendo para comprender cómo ese pasado continúa influyendo en las decisiones que tomas hoy.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>Antes de comenzar, escribe su nombre completo.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si conoces sus apellidos, continúa escribiéndolos. Después imagina a sus padres, a sus abuelos y a quienes estuvieron antes que él. Pregúntate cómo habría sido la infancia de ese hombre. ¿Recibió afecto? ¿Fue escuchado? ¿Conoció el abandono? ¿Tuvo que trabajar siendo niño? ¿Aprendió a expresar sus emociones o le enseñaron que llorar era un signo de debilidad?</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se trata de justificar sus acciones. Se trata de comprender que nadie entrega aquello que nunca aprendió a recibir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En muchos hogares latinoamericanos los hombres crecieron creyendo que su única misión era proveer económicamente. Se les enseñó a callar, a esconder el miedo y a convertir las lágrimas en silencio. Muchos de nuestros padres también fueron niños heridos intentando educar a otros niños.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>Comprender esto no borra el dolor. Pero sí cambia la manera de mirarlo. Ahora toma la hoja que comenzaste a escribir y vuelve a leerla.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pregúntate desde cuál de los personajes de ”Recuerda que Nada es Personal” estás hablando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Está escribiendo el&nbsp;<em>verdugo</em>, señalando cada error de tu padre?</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Está escribiendo el&nbsp;<em>pobre de mí,</em>&nbsp;convencido de que todo lo que ocurre en tu vida es consecuencia de su ausencia?</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Está escribiendo&nbsp;<em>el salvador,</em>&nbsp;justificando cada comportamiento para evitar sentir tu propio dolor?</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Está escribiendo&nbsp;<strong><em>el controlador,</em></strong>&nbsp;buscando una explicación racional para todo lo ocurrido?</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿O está escribiendo&nbsp;<strong><em>el manipulador,</em></strong>&nbsp;utilizando la herida para recibir atención, reconocimiento o afecto?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Reconocer esos personajes no significa que seas alguno de ellos. Significa que el dolor ha encontrado distintas maneras de permanecer vivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero tú eres mucho más que ese dolor.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">También es importante recordar que las discusiones entre tu padre y tu madre nunca fueron tuyas. Aunque hayas estado presente, aunque hayas sentido miedo o hayas querido proteger a alguno de los dos, esas historias pertenecían a los adultos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muchas veces los hijos cargamos culpas que nunca nos correspondieron.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y desde ese peso comenzamos a construir relaciones, familias y proyectos de vida que repiten, sin darnos cuenta, la misma espiral del dolor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando eso ocurre, dejamos de vivir nuestra historia para continuar escribiendo la de nuestros padres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi padre murió cuando yo tenía apenas veintiocho días de nacido. Durante muchos años pensé que no tenía recuerdos para sanar. Con el tiempo comprendí que la ausencia también educa, también deja preguntas, también construye vacíos y también exige ser abrazada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No fue la presencia de mi padre la que tuve que perdonar. Fue la historia que construí alrededor de su ausencia. Y entendí que esa historia solo podía transformarla yo.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso escribe.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si necesitas llorar, llora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si necesitas guardar silencio, hazlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si aparecen palabras de rabia, déjalas salir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si lo único que puedes escribir hoy es su nombre, será suficiente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo importante es comenzar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada carta será distinta. Cada lectura despertará una emoción nueva. Y llegará un día en que descubrirás que ya no escribes para reclamar lo que faltó, sino para agradecer todo lo que aprendiste. Ese será el instante en que comprenderás que el perdón nunca fue un regalo para tu padre. Siempre fue un acto de amor hacia ti.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Recuerda que No heredamos solamente los ojos de nuestros padres. También heredamos sus silencios, sus miedos y sus formas de amar. El autoperdón comienza cuando decidimos conservar el amor, pero dejar de repetir el dolor.»</p>
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		<title>¿Cuál es la historia que te cuentas cada mañana?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[vocesadmin]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Jun 2026 23:49:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Autoperdón]]></category>
		<category><![CDATA[autoperdon]]></category>
		<category><![CDATA[cual es tu historia]]></category>
		<category><![CDATA[oscar vina pardo]]></category>
		<category><![CDATA[Paz total]]></category>
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					<description><![CDATA[Un fragmento de un libro cuyo nombre ya no recuerdo me dejó marcado para siempre. Hablaba de la contemplación del canto de los pájaros al amanecer. No sé mucho de aves, pero cada mañana escucho sus trinos, les imagino colores, formas y plumajes. Ese sencillo ejercicio me recuerda que siempre existe algo bello por descubrir, [&#8230;]]]></description>
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<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Un fragmento de un libro cuyo nombre ya no recuerdo me dejó marcado para siempre. Hablaba de la contemplación del canto de los pájaros al amanecer. No sé mucho de aves, pero cada mañana escucho sus trinos, les imagino colores, formas y plumajes. Ese sencillo ejercicio me recuerda que siempre existe algo bello por descubrir, incluso en los días más difíciles.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Debo confesar que los miedos me visitan de vez en cuando. La incertidumbre suele hacer mella en mí, llevándome de la esperanza al pesimismo con la misma facilidad con la que oscila un péndulo. Son miedos que atraviesan distintas dimensiones de la vida: lo emocional, lo económico, lo profesional, lo deportivo o lo social, por mencionar algunas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, existe algo que siempre termina imponiéndose sobre ellos: la esperanza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El miedo toca mi ego, cuestiona mis capacidades y me invita a dudar. Pero no puede ganarle a la perseverancia, a las ganas de hacer las cosas bien, ni al profundo deseo de seguir construyendo el proyecto de vida que he imaginado para mí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá algunos me llamen soñador. Tal vez tengan razón. Pero prefiero seguir soñando e intentándolo una y otra vez antes que renunciar a aquello que da sentido a mi existencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque al final, incluso cuando la noche parece más oscura, siempre llega el amanecer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y es precisamente en ese amanecer donde encuentro una recarga de energía difícil de explicar. Escucho los pájaros cantar. Percibo los aromas de la mañana. Oigo el ruido vertiginoso del colegio cercano a mi casa, el maullido de mi gato o el movimiento inquieto de la cola de mi perro que también comparte nuestros espacios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y, por supuesto, encuentro refugio en ese abrazo o en ese beso de mi pareja, pequeños gestos que tienen la capacidad de recordarme que no estoy solo en el camino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como cualquier ser humano, mi libro de vida también contiene capítulos difíciles. Existen episodios que parecen repetirse como un bucle interminable, nacidos de malentendidos, heridas no resueltas o expectativas que nunca fueron expresadas con claridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando esas situaciones no se trabajan desde el amor, la espiritualidad o la comprensión mutua, pueden transformarse en verdaderos abismos emocionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las relaciones humanas exigen tolerancia, empatía y disposición para construir juntos. Cuando una sola persona sostiene el peso de la relación, el diálogo deja de ser diálogo y se convierte en monólogo. Y en los monólogos siempre hay alguien que termina agotado, perdiendo energía y sintiendo que entrega más de lo que recibe.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso el diálogo más importante no ocurre con los demás.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ocurre con uno mismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es en ese espacio interior donde debo recordarme que vale la pena volver a intentarlo. Que el miedo, la zozobra y la incertidumbre no son necesariamente enemigos; muchas veces son señales que indican que estamos avanzando hacia algo importante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese diálogo permanente conmigo mismo me recuerda que no debo desfallecer, que siempre existe una nueva oportunidad para aprender, corregir y crecer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me recuerda que la magia de escribir mi propia historia sigue estando en mis manos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy llamamos resiliencia a esa capacidad de levantarnos después de cada caída. Pero detrás de esa palabra existen pilares fundamentales: la disciplina, la reflexión, la meditación, el amor propio y la capacidad de pedir ayuda cuando la necesitamos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También implica desaprender.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desaprender la idea de que siempre debemos ser los que dan sin recibir. Desaprender la creencia de que pedir apoyo es una señal de debilidad. Desaprender la costumbre de cargar solos con todo aquello que nos duele.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque la vida, como un péndulo, se mueve constantemente entre dar y recibir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y en ese equilibrio encontramos gran parte de nuestra humanidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada mañana, antes de comenzar el día, vale la pena hacerse una pregunta sencilla pero poderosa:</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cuál es la historia que me estoy contando hoy?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque la calidad de esa historia determinará, en gran medida, la forma en que decidamos vivir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cuál es tu historia?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>«La historia que te cuentas cada mañana tiene más poder sobre tu vida que cualquier circunstancia externa.»</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Las historias que heredamos sin darnos cuenta</title>
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		<dc:creator><![CDATA[vocesadmin]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Jun 2026 23:48:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Autoperdón]]></category>
		<category><![CDATA[Vida cotidiana]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[cual es tu historia]]></category>
		<category><![CDATA[oscar vina pardo]]></category>
		<category><![CDATA[Paz total]]></category>
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					<description><![CDATA[Con frecuencia repetimos frases como: “así me enseñaron desde pequeño” o “en mi casa siempre se ha hecho de esa manera”. Pero, ¿hasta dónde estamos dispuestos a seguir repitiendo patrones sin cuestionarlos? Tal vez ha llegado el momento de revisar las historias que heredamos y decidir cuáles merecen continuar y cuáles debemos transformar. Una de [&#8230;]]]></description>
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<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Con frecuencia repetimos frases como: “así me enseñaron desde pequeño” o “en mi casa siempre se ha hecho de esa manera”. Pero, ¿hasta dónde estamos dispuestos a seguir repitiendo patrones sin cuestionarlos? Tal vez ha llegado el momento de revisar las historias que heredamos y decidir cuáles merecen continuar y cuáles debemos transformar.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Una de las actividades que realizo en mis talleres empresariales parte de una instrucción aparentemente sencilla. Les digo a los participantes que ganará más puntos el equipo que logre encestar una hoja de papel arrugada en una cesta ubicada a cinco metros de su puesto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Observo las reacciones. Entrego una hoja a la primera persona que muestra entusiasmo y ésta la lanza desde su silla. La siguiente persona hace exactamente lo mismo. Luego otra. Y otra más. Sin darse cuenta, todos han asumido que esa es la única manera de cumplir la tarea.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces sucede algo interesante. Alguien se levanta de su silla, camina hasta la cesta y deposita la hoja en ella. Efectividad del cien por ciento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los comentarios no tardan en aparecer. Algunos se ríen. Otros protestan diciendo que así es demasiado fácil. Algunos más imitan la estrategia. Sin embargo, la instrucción nunca fue lanzar la hoja desde la distancia. Lo único que pedí fue introducir el papel en la cesta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese pequeño ejercicio refleja una realidad que vivimos a diario. Con frecuencia aceptamos las reglas implícitas de la vida sin cuestionarlas. Damos por sentado que existe una única forma de actuar, de pensar o de resolver los problemas. Tragamos entero. Y en ese simplismo construimos patrones repetitivos que limitan nuestra capacidad de ver más allá de lo conocido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Somos como los caballos que llevan anteojeras y solo pueden mirar al frente. Caminan, avanzan e incluso corren, pero desconocen todo lo que existe a su alrededor. Algo similar ocurre con muchas de nuestras creencias familiares y personales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro ejemplo que suelo compartir en los talleres es el del elefante que, siendo pequeño, es atado con una pesada cadena para impedir que escape. Durante sus primeros años intenta liberarse una y otra vez, pero no lo consigue. Con el tiempo deja de intentarlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando crece, la cadena ya no representa ningún obstáculo real. Su fuerza sería suficiente para romperla sin esfuerzo. Sin embargo, permanece inmóvil porque sigue creyendo en la limitación que aprendió durante su infancia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Le resulta familiar esta historia?</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cuántas veces hemos actuado como ese elefante?</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cuántas veces hemos dicho: “yo soy así”, “en mi familia siempre se ha hecho así” o “eso no es para mí”, simplemente porque heredamos una creencia que nunca nos atrevimos a cuestionar?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esos patrones familiares que se repiten una y otra vez son parte de las herencias invisibles que recibimos. Algunas son valiosas y nos ayudan a crecer. Otras, en cambio, se convierten en cadenas emocionales que limitan nuestra capacidad de construir una vida propia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El problema aparece cuando estas lealtades invisibles gobiernan nuestras decisiones sin que siquiera seamos conscientes de ello. Heredamos historias de nuestras abuelas, bisabuelas, padres o madres. Adoptamos sus miedos, sus resentimientos, sus prejuicios e incluso sus sueños inconclusos. Y en ocasiones vivimos como si nuestro destino estuviera escrito de antemano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, la vida siempre nos ofrece la posibilidad de elegir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde la reflexión, la contemplación, el amor y la gratitud podemos resignificar nuestra historia. Podemos honrar a quienes nos precedieron sin necesidad de repetir sus sufrimientos. Podemos agradecer sus enseñanzas sin cargar con sus heridas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se trata de rechazar todo lo aprendido. Existen valores familiares que merecen ser conservados y transmitidos: el respeto, la solidaridad, la disciplina, la honestidad o la capacidad de amar. Pero también existen dolores, conflictos y enemistades que no nos pertenecen y que no estamos obligados a perpetuar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tampoco se trata de trasladar esas cargas a las nuevas generaciones. Nuestros hijos, nietos o descendientes merecen escribir su propia historia. Merecen equivocarse, aprender y descubrir su propio camino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La invitación es a construir una vida desde la consciencia. A revisar esas lealtades familiares y preguntarnos cuáles nacen del amor y cuáles del miedo. A romper los ciclos que limitan nuestro crecimiento y fortalecer aquellos que nos ayudan a trascender.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque al final, su historia es única.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nadie más puede vivirla por usted.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada experiencia, cada decisión y cada aprendizaje forman parte de un camino irrepetible que lo convierte en quien es hoy. Desde allí puede proyectarse hacia los demás, no como una copia de quienes lo precedieron, sino como un ser consciente que honra su pasado mientras construye su propio futuro.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>Su historia le pertenece.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y aunque se entrelace con la de muchas otras personas, tiene un significado, unos aprendizajes y un propósito que solo usted puede descubrir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la Agenda del Autoperdón usted debe conectar tres conceptos centrales de su trabajo:&nbsp;<strong>las lealtades invisibles, la construcción de la historia personal y la posibilidad de resignificar el pasado sin renunciar al amor por quienes nos precedieron</strong>.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Reitero mi pregunta:&nbsp;<strong>¿Cuál es tu historia?</strong>.</p>
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		<title>Mi madre al final tenía razón</title>
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		<dc:creator><![CDATA[vocesadmin]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 16 May 2026 15:41:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Autoperdón]]></category>
		<category><![CDATA[Crónicas]]></category>
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					<description><![CDATA[Once años después de la muerte de mi hermano Luis Arturo, tuve frente a frente a un reincorporado de las Farc en los Montes de María. Ahí comprendí que el perdón no borra el dolor, pero sí transforma la manera como decidimos cargar nuestra historia. Todos somos maestros y todos somos alumnos en esta escuela [&#8230;]]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">Once años después de la muerte de mi hermano Luis Arturo, tuve frente a frente a un reincorporado de las Farc en los Montes de María. Ahí comprendí que el perdón no borra el dolor, pero sí transforma la manera como decidimos cargar nuestra historia. Todos somos maestros y todos somos alumnos en esta escuela llamada vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su nombre no importa.<br>Su historia sí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gracias a mi trabajo como periodista tuve la oportunidad de sentarme frente a frente con un reincorporado en los Montes de María, un hombre que años atrás perteneció a las Farc y que ahora intentaba construir una nueva vida desde la legalidad, aferrado a proyectos productivos y a la esperanza de no volver a la guerra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Debo reconocerlo: la sangre me hirvió durante unos segundos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Treinta segundos quizás.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Treinta segundos donde regresaron imágenes, silencios y recuerdos relacionados con la muerte de mi hermano mayor,&nbsp;Luis Arturo Viña Pardo, quien falleció hace más de once años tras la explosión de un artefacto en el Cañón del Combeima.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero después ocurrió algo inesperado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras escuchaba a aquel hombre hablar sobre sus errores, sus búsquedas y sus nuevas luchas, recordé el proceso profundo que vivimos como familia liderados por mi madre,&nbsp;Gloria Inés Pardo Rodríguez. Un proceso doloroso, silencioso y humano donde entendimos que el perdón no consiste en justificar el daño recibido, sino en decidir que el odio no siga gobernando nuestra vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque el duelo no es olvidar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El duelo, como dicen algunos especialistas, es aprender a recordar sin que el dolor destruya el alma cada vez que aparece la memoria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y ahí estaba yo, escuchando a un hombre que alguna vez hizo parte de una guerra absurda que desangró al país durante décadas. Pero ya no veía únicamente al excombatiente. Veía también al ser humano intentando reconstruirse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso no significa desconocer el dolor de las víctimas ni minimizar la tragedia de miles de familias colombianas. Significa comprender que el odio permanente también termina enfermando a quien lo carga.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi madre lo entendió mucho antes que nosotros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ella repetía constantemente algo que hoy cobra más sentido que nunca:<br>“Somos lo que decidimos alimentar dentro del corazón”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso el proceso de perdón dentro de nuestra familia no nació desde el olvido, sino desde la conciencia. Comprendimos que si seguíamos viviendo desde la rabia, el resentimiento y la venganza, terminaríamos transmitiendo ese dolor de generación en generación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y ahí aparece una de las grandes enseñanzas que hoy también comparto en la&nbsp;<em>Agenda del Perdón: ¿Cuál es tu historia?</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Todos cargamos heridas invisibles.<br>Todos tenemos ausencias.<br>Todos venimos de historias familiares complejas.<br>Pero también todos tenemos la posibilidad de resignificar aquello que vivimos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La agenda nace precisamente de esa necesidad de volver a mirarnos por dentro, de escribir nuestra historia con honestidad y de entender que el perdón empieza muchas veces por nosotros mismos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque hay personas que pasan la vida entera culpando a otros de su dolor sin darse cuenta de que siguen atrapadas emocionalmente en aquello que no logran sanar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y no hablo únicamente del conflicto armado. Hablo de padres ausentes, relaciones destructivas, abandonos, traiciones, violencias silenciosas y palabras que dejaron marcas profundas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso una frase de mi libro&nbsp;Recuerda que Nada es Personal&nbsp;hoy vuelve a tomar fuerza:<br>“Todos somos maestros y todos somos alumnos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Qué frase tan sencilla… y qué verdad tan profunda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El reincorporado que tuve enfrente fue maestro para mí esa tarde. Me recordó que el ser humano sí puede cambiar. Que incluso después de la oscuridad existe posibilidad de reconstrucción. Y quizá yo también fui maestro para él desde la escucha, desde la mirada sin odio y desde la posibilidad de reconocerlo nuevamente como persona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque la vida funciona así.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aprendemos unos de otros constantemente. A veces desde el amor. Otras veces desde el dolor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La escritora&nbsp;Robin Norwood, en su libro&nbsp;<em>¿Por qué a mí?</em>, plantea algo profundamente revelador: muchas enfermedades emocionales y físicas tienen relación con heridas internas no resueltas. Y aunque cada persona interpreta estas ideas desde su propia experiencia, sí existe algo evidente: vivir atrapados en el resentimiento termina deteriorando nuestra manera de habitar el mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El odio consume.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El perdón, en cambio, libera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y no porque mágicamente desaparezca el sufrimiento, sino porque deja de gobernar nuestra existencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muchos se quedan instalados en la rabia permanente. Y entonces la vida comienza a repetirles las mismas lecciones una y otra vez. Cambian los escenarios, cambian las personas, pero el conflicto interno sigue intacto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi madre, sin títulos académicos sobre inteligencia emocional ni discursos sofisticados, entendía algo esencial: las palabras dichas desde el corazón tienen poder transformador.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ella no negaba el dolor.<br>No escondía las lágrimas.<br>Pero tampoco permitía que el resentimiento se volviera dueño de la casa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy comprendo que fue una gran maestra para todos nosotros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La procesión de las ausencias sigue existiendo, claro. Hay heridas que nunca desaparecen del todo. Hay fechas que todavía aprietan el pecho. Pero también existen momentos reveladores donde uno entiende que quienes partieron siguen enseñándonos incluso desde el recuerdo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso ocurrió aquella tarde en Montes de María.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras escuchaba a ese hombre hablar de paz, trabajo y futuro, sentí que abrazaba simbólicamente a todos mis muertos. Y entendí algo profundamente humano: perdonar no es absolver al otro; es dejar de condenarse uno mismo a vivir eternamente en la guerra interior.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi madre, al final, tenía razón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Somos lo que decidimos ser.</p>
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		<title>En cada volante, una oración: la Virgen del Carmen guía los caminos de Colombia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[vocesadmin]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 18 Jul 2025 11:53:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónicas]]></category>
		<category><![CDATA[COLOMBIA PROFUNDA]]></category>
		<category><![CDATA[Paz total]]></category>
		<category><![CDATA[Virgen del Carmen]]></category>
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					<description><![CDATA[Desde Pasto hasta los rincones más olvidados de la geografía nacional, los conductores celebraron con caravanas, música y devoción a su patrona, la Virgen del Carmen. La fe se mantiene intacta en cada arranque de motor y en cada regreso seguro a casa. Amaneció con rezos. En cada terminal, en cada esquina donde se toma [&#8230;]]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">Desde Pasto hasta los rincones más olvidados de la geografía nacional, los conductores celebraron con caravanas, música y devoción a su patrona, la Virgen del Carmen. La fe se mantiene intacta en cada arranque de motor y en cada regreso seguro a casa.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Amaneció con rezos. En cada terminal, en cada esquina donde se toma el primer tinto, se escuchó una plegaria corta, sencilla, pero cargada de esperanza: «Virgencita del Carmen, condúcenos con bien.» En Pasto, como en tantas otras ciudades del país, los conductores celebraron con orgullo y alegría la fiesta de su patrona, una tradición que se conserva como si el tiempo no pasara y que recuerda que, para quienes viven en la carretera, la fe también es una forma de dirección.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las caravanas iniciaron desde temprano: buses adornados con globos, banderas y flores se desplazaron por las calles del sur hasta el centro de la ciudad. Algunos hacían sonar las bocinas como una forma de saludar al cielo, otros acompañaban el trayecto con música tradicional, y todos llevaban un mismo mensaje: gracias, Virgen del Carmen, por acompañar cada viaje.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jhonny Olmedo Guerrero, con más de 20 años al volante, no necesitó micrófono para expresar lo que sentía: “Este oficio se convirtió en mi vida. La Virgen me ha cuidado en cada curva, en cada tormenta, en cada madrugada donde el cansancio aprieta pero uno sigue, porque sabe que hay gente esperándolo”. Y como Jhonny, más de 400 conductores en Pasto revivieron, por un día, el orgullo de un oficio que a veces se olvida, pero que nunca deja de ser vital.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta fiesta, que se celebra cada 16 de julio, no conoce fronteras. En Chocó, en Boyacá, en Antioquia y hasta en los pueblos polvorientos del Caribe, los conductores también detuvieron su jornada para rendir homenaje a su protectora. En parroquias humildes, en capillas improvisadas con lonas y sillas plásticas, se repitió el mismo ritual: una misa, una caravana, una canción, una vela encendida por los que se fueron y por los que aún siguen recorriendo las rutas del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Más allá de la celebración, este día es un acto de memoria. Es volver a creer, es agradecer por la vida prestada, por el trabajo digno y por los hijos que nos esperan en casa”, decía conmovida Mónica Enríquez, vocera de Autobuses del Sur, mientras repartía estampitas de la Virgen entre los conductores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque en Colombia, donde muchas veces la vida parece una carretera sin señales, hay quienes encuentran en la fe una forma de no perderse. Y en cada espejo retrovisor cuelga una imagen de la Virgen del Carmen, no como un adorno, sino como un recordatorio silencioso de que alguien vela por ellos en medio del polvo, la lluvia o el calor del asfalto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta fecha especial, Colombia entera se llenó de motores encendidos por la fe, bocinas que retumbaban como salmos y manos al volante que también saben persignarse. Porque donde va un conductor, va también una historia. Y en cada historia hay una mariposa que resiste, vuela y guía… incluso cuando el camino es cuesta arriba.</p>
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		<title>Del desarraigo al papel: un campesino escribe su verdad en medio del olvido</title>
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		<dc:creator><![CDATA[vocesadmin]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Jun 2025 16:22:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[COLOMBIA PROFUNDA]]></category>
		<category><![CDATA[Enrique Orozco Gutiérrez]]></category>
		<category><![CDATA[La Paz]]></category>
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					<description><![CDATA[Entre el dolor del pasado y la esperanza de sanar, Enrique Orozco convirtió su historia de desplazamiento en una obra que clama por memoria y reconciliación. En una casa modesta, abrazada por la carretera polvorienta que une a La Paz con Valledupar, vive Enrique Orozco Gutiérrez, un hombre de manos curtidas y palabras limpias. Su [&#8230;]]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">Entre el dolor del pasado y la esperanza de sanar, Enrique Orozco convirtió su historia de desplazamiento en una obra que clama por memoria y reconciliación.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">En una casa modesta, abrazada por la carretera polvorienta que une a La Paz con Valledupar, vive Enrique Orozco Gutiérrez, un hombre de manos curtidas y palabras limpias. Su voz carga cicatrices y también versos. Fue desplazado en el año 2000, cuando la guerra lo expulsó de su vereda en la Serranía del Perijá, dejándole atrás lo que más amaba: su tierra, su finca, su rutina campesina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La violencia, esa que no distingue edades ni esperanzas, lo obligó a cruzar con su familia la frontera invisible entre la vida y el miedo. Pero en ese destierro, Enrique encontró algo que nadie le pudo arrebatar: la memoria. Y con ella, escribió <em>Desplazados</em>, un libro de 74 páginas que relata —con nombre ficticio, pero con verdad intacta— la tragedia y dignidad de quienes huyeron para no morir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La voz de Enrique es la de miles. “Nelson Mora”, el personaje que creó para protegerse, encarna la ilusión de volver al campo, el anhelo de cultivar algo más que miedo. En sus letras se dibujan los caminos que recorría entre cultivos, el sueño de liderar su comunidad, y la absurda condena de ser acusado por ambos bandos de colaborar con el enemigo. En ese fuego cruzado, no quedó más opción que huir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora, cada vez que relee su libro, Enrique llora. No por debilidad, sino porque sigue sintiendo el temblor de aquella madrugada en la que dejó todo atrás. Con cada párrafo revive el sonido de las botas, el crujir de la maleza, el silencio de la selva cómplice. Y también la fuerza de un hombre que decidió que su historia no se callaba más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde su refugio literario, Enrique clama por una Colombia que no repita su historia. Su obra no busca fama, sino consciencia. Es un recordatorio de que la guerra dejó cicatrices vivas, y que narrarlas es también resistir. En cada página, hay un llamado: que nadie olvide, que nadie repita, que la paz no se nos escape entre las manos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, entre libros y recuerdos, Enrique sigue sembrando. No maíz ni yuca, sino palabras. Palabras que germinan en memoria, y memoria que florece en justicia. Porque aunque lo despojaron de la tierra, nunca le pudieron quitar su voz.</p>
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		<title>Festimaría: música, tradición y ajonjolí se tomaron los Montes de María</title>
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		<dc:creator><![CDATA[vocesadmin]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Jun 2025 15:08:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Vida cotidiana]]></category>
		<category><![CDATA[COLOMBIA PROFUNDA]]></category>
		<category><![CDATA[Montes de María]]></category>
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					<description><![CDATA[La novena edición del Festival Multicultural de los Montes de María se celebró en Córdoba, Bolívar, donde la música, la memoria y el campo fueron protagonistas. Durante varios días, Córdoba, uno de los municipios más pequeños de los Montes de María, acogió la novena versión del Festival Multicultural de los Montes de María (Festimaría), un [&#8230;]]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">La novena edición del Festival Multicultural de los Montes de María se celebró en Córdoba, Bolívar, donde la música, la memoria y el campo fueron protagonistas.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Durante varios días, Córdoba, uno de los municipios más pequeños de los Montes de María, acogió la novena versión del Festival Multicultural de los Montes de María (Festimaría), un evento que convirtió su plaza principal en epicentro de cultura, música y tradición campesina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con la iglesia como fondo y el caño Constanza como testigo, la tarima de Festimaría recibió a artistas locales y nacionales que rindieron homenaje a la diversidad cultural de esta subregión conformada por municipios de Bolívar y Sucre. En esta edición, el festival tuvo como sede por primera vez a Córdoba, una población marcada por la agricultura, la pesca y la herencia ancestral.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Este festival se convirtió en una plataforma que honró nuestras raíces, nuestros ritmos y nuestra diversidad. Fue muy especial llevarlo a Córdoba, una tierra con historia y tradición”, expresó durante el evento Yamil Arana Padaui, gobernador de Bolívar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los momentos más emotivos fue el reconocimiento al cantautor Sebastián González, un agricultor de la región cuyas composiciones han retratado la vida rural, las labores del campo y la identidad montemariana. Su música evocó las raíces del municipio, fundado en 1756 con el nombre de San Pablo de Tetón, en homenaje al cacique Tetón de la tribu Malibú, y rebautizado después como Córdoba Tetón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más allá de los conciertos, Festimaría ofreció actividades culturales y gastronómicas pensadas para visibilizar el trabajo de campesinos y emprendedores. El ajonjolí, uno de los productos insignia del territorio, también fue protagonista. “Este festival fue otra ventana que se nos abrió para mostrar lo que cultivamos, lo que transformamos y lo que soñamos desde el campo”, afirmó Yimis Severiche, líder de un proyecto local que impulsa el cultivo y comercialización del ajonjolí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así, entre tambores, sabores y memorias, Córdoba vivió una fiesta que reafirmó que la paz también se siembra desde la cultura.</p>
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		<title>El Yariseño, el ritmo que siembra esperanza en tierras de paz</title>
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		<dc:creator><![CDATA[vocesadmin]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Jun 2025 22:07:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónicas]]></category>
		<category><![CDATA[Caqueta]]></category>
		<category><![CDATA[COLOMBIA PROFUNDA]]></category>
		<category><![CDATA[Ferias y fiestas]]></category>
		<category><![CDATA[Paz total]]></category>
		<category><![CDATA[San vicente del Caguan]]></category>
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					<description><![CDATA[Cuando el sol de junio acaricia los tejados de San Vicente del Caguán, algo distinto vibra en el aire. No es solo la llegada de las fiestas, ni las gaitas que suenan en las esquinas; es el latido colectivo del Yariseño, una danza que va más allá del espectáculo para convertirse en símbolo de identidad, [&#8230;]]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">Cuando el sol de junio acaricia los tejados de San Vicente del Caguán, algo distinto vibra en el aire. No es solo la llegada de las fiestas, ni las gaitas que suenan en las esquinas; es el latido colectivo del Yariseño, una danza que va más allá del espectáculo para convertirse en símbolo de identidad, memoria y anhelo de futuro en un territorio que quiere dejar atrás el estigma y convertirse en epicentro cultural del Caquetá.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">El pasado fin de semana, durante el Festival Folclórico del Baile del Yariseño y el Sanjuanero Caqueteño, este municipio del norte caqueteño alzó su voz, pero esta vez no en forma de reclamo, sino de baile. En cada giro, en cada paso marcado sobre el escenario, se tejía un mensaje que resonaba con fuerza: aquí también se construye país con cultura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una danza que nació del río y del monte</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Yariseño no es un ritmo cualquiera. Es hijo de las migraciones del Tolima Grande, del joropo llanero, del bambuco andino. Nació en las sábanas del Yarí, creció al abrigo de la colonización agraria, y se consolidó como un relato danzado de quienes llegaron buscando tierra, vida y dignidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, sus movimientos se aprenden desde niños en escuelas como Danzarte, donde jóvenes como Nicole Dayana Fierro Sánchez, de 15 años, no solo perfeccionan la técnica, sino también su sentido de pertenencia. Nicole, con sus sueños de estudiar medicina, representa a esa nueva generación que no le baila al conflicto, sino a la vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La acompaña Johan Sebastián Acuña Aragón, de 21 años, estudiante de Licenciatura en Educación Artística y heredero de una tradición familiar marcada por la resiliencia. Su padre, también parejo del Yariseño, fue víctima del conflicto armado. Johan, sin embargo, decidió quedarse. Y bailar. Porque en sus palabras, «bailar el Yariseño es una forma de resistir, de honrar y de sanar».</p>



<p class="wp-block-paragraph">El arte de tejer comunidad a ritmo de flor</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vestidos con trajes que evocan la selva amazónica —guacamayas, dantas, flores del Yarí—, las parejas no solo ejecutan pasos; representan una historia. Cada coreografía se construye sobre la imagen simbólica de una flor de seis pétalos: es la Flor del Yarí, donde cada pétalo representa un valor de este territorio: memoria, tierra, esperanza, identidad, resistencia y paz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Este baile no es fácil, pero es hermoso. Lo que sentimos al estar en escena es algo muy profundo, como si la historia del pueblo hablara a través de nosotros”, dice Nicole mientras se alista para su presentación, con la emoción intacta y el vestido decorado con los colores del bosque.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un canto nuevo a orillas del Caguán</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante el festival, el pueblo se transforma. Bajando desde la cordillera con sombrero y poncho, y subiendo desde las sabanas con alpargatas y guitarra, campesinos, jóvenes, niños y abuelos se congregan para celebrar algo más que una fiesta: celebran la posibilidad de una nueva narrativa para San Vicente del Caguán.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Queremos que el país vea esta otra cara del Caquetá”, dice Johan antes de subir al escenario. “Aquí no todo es conflicto. Aquí hay arte, hay cultura, hay campesinos que luchan con la palabra, con la música, con el baile”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y así, bajo el cielo despejado y entre palmas agitadas por el viento, el Yariseño se baila como un acto de fe, como un ritual que abraza la vida, como un himno que nace del corazón de la Amazonía para recordarle al país que la paz también se canta, también se baila, también se sueña.</p>
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		<title>En Huila, productores elaboran el bizcocho de achira más grande del mundo</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Jun 2025 14:06:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Gastronomía]]></category>
		<category><![CDATA[Achiras]]></category>
		<category><![CDATA[COLOMBIA PROFUNDA]]></category>
		<category><![CDATA[Huila]]></category>
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					<description><![CDATA[En conmemoración al Día de la Achira, más de 20 productores de este manjar huilense se unieron para realizar el bizcocho de achira más grande del mundo. En conmemoración del Día de la Achira,&#160;más de 20 productores de este manjar huilense se unieron para realizar el bizcocho de achira más grande del mundo, marcando un [&#8230;]]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">En conmemoración al Día de la Achira, más de 20 productores de este manjar huilense se unieron para realizar el bizcocho de achira más grande del mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En conmemoración del Día de la Achira,</strong><strong>&nbsp;</strong>más de 20 productores de este manjar huilense se unieron para realizar el bizcocho de achira más grande del mundo, marcando un hito en la historia gastronómica de la región que trascenderá fronteras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Son tres metros exactos los que mide el bizcocho de achira que está siendo preparado por manos huilenses, especialmente de mujeres cabeza de hogar pertenecientes a la asociación ZASCA, enfocada en la agroindustria, específicamente en la producción de achira y bizcochos de achira en el corregimiento de Fortalecillas, en Neiva.&nbsp;<strong>La realización del producto es el preámbulo de la celebración del Día de la Achira, este 21 de junio.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Fueron necesarios más de seis kilos de queso, cuatro kilos de harina de sagú, color, panela, sal y mantequilla para darle ese toque secreto que cautiva no solo el paladar de los locales, sino también el de quienes visitan esta tierra de promisión.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>A esto se sumaron los saberes y experiencias ancestrales de los participa</strong>ntes que, de forma artesanal, uno a uno, aportaron su toque personal hasta culminar el procesamiento de todos los ingredientes que, finalmente, fueron llevados al horno durante aproximadamente una hora, dando vida al tradicional bizcocho de achira.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Una vez puesto en el horno, esperamos el tiempo pertinente y, al terminar, dejamos reposar alrededor de 24 horas para ponerlo a tostar y darle ese toque característico de nuestra región.&nbsp;<strong>Es importante saber que el próximo 21 de junio vamos a tener este producto en Neiva</strong>, haciendo un pequeño recorrido por sitios emblemáticos de la ciudad como la Plazoleta de la Gobernación del Huila, el Monumento a la Gaitana, el Malecón y, finalmente, el Centro de Convenciones José Eustasio Rivera, donde vamos a compartir dicho producto, pero además resaltar todas nuestras tradiciones”, afirmó Roberto Hernández, productor y propietario de Achiras de mi Pueblo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jorge Andrés Gechem, secretario de Desarrollo Económico y Turismo del Huila, finalizó resaltando la importancia de rescatar las tradiciones, preservar la cultura y apoyar la economía de la región:&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Queremos las mejores fiestas de la historia para los neivanos, para los huilenses</strong>; que nos sintamos orgullosos de lo nuestro, pero también esperamos a muchos visitantes, a quienes les decimos: vengan al departamento del Huila, disfruten de nuestro paraíso por descubrir”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tomado de Radio Nacional de Colombia</p>
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		<title>Luna de Fresa: una oportunidad para sanar, soltar y renacer </title>
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		<dc:creator><![CDATA[vocesadmin]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Jun 2025 12:32:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Vida cotidiana]]></category>
		<category><![CDATA[COLOMBIA PROFUNDA]]></category>
		<category><![CDATA[Luna Roja]]></category>
		<category><![CDATA[mistico]]></category>
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					<description><![CDATA[Este miércoles 11 de junio, la Luna de Fresa iluminará el cielo con un brillo anaranjado que no se veía desde hace 18 años. Más allá de su belleza, este fenómeno natural invita a la introspección, la sanación emocional y la conexión con la energía de transformación personal. Cuando el sol se oculte este miércoles [&#8230;]]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">Este miércoles 11 de junio, la Luna de Fresa iluminará el cielo con un brillo anaranjado que no se veía desde hace 18 años. Más allá de su belleza, este fenómeno natural invita a la introspección, la sanación emocional y la conexión con la energía de transformación personal.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando el sol se oculte este miércoles 11 de junio y sus ojos se eleven al cielo oriental, no solo verán una Luna llena distinta: estarán frente a un evento cósmico que activa emociones, deseos y procesos internos que piden salir a la luz. Se trata de la esperada Luna de Fresa, que alcanzará su punto máximo de esplendor a las 3:45 a. m., tiñendo el cielo de un tono anaranjado envolvente, casi táctil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque su nombre pueda sugerir lo contrario, la Luna de Fresa no se torna color rojo o rosado. Según el divulgador de ciencia Germán Puerta, esta denominación proviene de los pueblos originarios de Norteamérica como los Algonquin y Dakota, quienes llamaban así a la luna llena de junio por coincidir con la cosecha de fresas silvestres. También se le conoce como Luna de Floración, Luna del Maíz Verde o incluso Luna del Nacimiento, todas asociadas al florecimiento, el cuidado y el comienzo de nuevos ciclos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este año, el fenómeno viene acompañado de un raro evento astronómico llamado lunisticio o Major Lunar Standstill, que ocurre solo cada 18 años y hace que la luna se vea más baja en el cielo, intensificando su efecto visual y energético. La última vez fue en 2006 y no se repetirá hasta 2043.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, más allá de lo astronómico, la Luna de Fresa es valorada por muchas culturas y corrientes espirituales como un momento clave de liberación emocional y renovación personal. Según expertos en astrología, esta luna llena invita a soltar viejas heridas, practicar la gratitud, fortalecer el amor propio y reconectarse con la calma interior. Se sugiere realizar prácticas como meditación, respiración consciente o caminatas en la naturaleza para aprovechar su influencia energética.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta luna también intensificará emociones ligadas al amor, la pasión y la creatividad, lo que representa una gran oportunidad para manifestar deseos profundos, dejar atrás lo que ya no sirve y sembrar intenciones claras para el futuro. Signos como Géminis, Sagitario y Piscis podrían sentir estos efectos de manera más profunda, con momentos de claridad emocional y giros significativos en sus vidas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para quienes deseen observarla, se prevén cielos despejados entre el 10 y el 11 de junio. Las mejores vistas se obtendrán en zonas alejadas de la contaminación lumínica. Se recomienda apagar luces brillantes al menos 20 minutos antes de mirar al cielo, para que los ojos se adapten y puedan disfrutar de esta luna transformadora en todo su esplendor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En medio del ruido cotidiano, esta Luna de Fresa nos recuerda la importancia de pausar, mirar hacia dentro y permitirnos renacer, como si estuviéramos alineados con el pulso mismo de la naturaleza.</p>
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