Preguntarse el “por qué” una sola vez abre la puerta; hacerlo varias veces revela el camino. Cada respuesta inicial suele quedarse en la superficie, en lo aprendido o en lo automático. Pero cuando insistimos *¿por qué siento esto?, ¿por qué reacciono así?, ¿por qué me duele tanto?, empezamos a desmontar capas, hasta llegar a la raíz: ese lugar donde habitan las heridas no resueltas, las creencias heredadas y las historias que repetimos sin darnos cuenta. Ahí es donde realmente empieza la conciencia. Oscar Viña Pardo
#¿cuálestuhistoria? El por qué



