Crónicas

Marybel Jácome: la voz que enseñó inglés en las selvas del Putumayo

Marybel Jácome creó una app basada en inteligencia artificial para enseñar inglés en su colegio rural. LEWAI no solo mejora el aprendizaje.

«En Mocoa, Putumayo, Marybel no enseña solo inglés. Enseña a creer que otro futuro es posible.»Por: Domingo Semanas

En una tierra donde las palabras suelen brotar en murmullo entre la selva y el río, una profesora decidió sembrar algo distinto: confianza en otro idioma. En Mocoa, Putumayo, donde hablar inglés parece tan lejano como Londres o Nueva York, Marybel Jácome lo volvió posible, cercano, cotidiano. Como si aprender inglés fuera tan natural como el canto de los pájaros al amanecer.

A las siete de la mañana, cuando los niños y niñas de la Institución Educativa Santa María Goretti cruzan la reja azul del colegio, ya saben que con Marybel no hay clases tradicionales. Ella no dicta inglés: lo construye junto con ellos, palabra por palabra, curiosidad por curiosidad.

Marybel no siempre tuvo las herramientas. Lo que sí tuvo fue la terquedad del compromiso. Licenciada en Lenguas Modernas, Magíster en Educación y soñadora de tiempo completo, supo desde temprano que enseñar inglés en el Putumayo requería algo más que libros o tableros: requería romper con la desigualdad del idioma, esa que hace del bilingüismo un lujo en Colombia.

Fue entonces cuando nació LEWAI, una aplicación diseñada por ella misma con el impulso de la Inteligencia Artificial. Pero más allá de lo técnico, LEWAI es una puerta abierta para que sus estudiantes se atrevan a pensar en grande. “Quería que el aprendizaje fuera activo, divertido, con sentido. Que se les encendiera la chispa de la curiosidad, del trabajo en equipo, del pensamiento crítico”, cuenta Marybel, mientras muestra orgullosa en su tablet cómo funciona la aplicación.

LEWAI no es solo una herramienta: es un puente. Con su diccionario interactivo, sus ejercicios de escritura corregidos al instante, sus diálogos que ofrecen retroalimentación inmediata, los niños pueden aprender a su ritmo, desde el celular de la casa o el computador del colegio. “Lo más bonito —dice ella— es ver cómo se animan a hablar, a equivocarse sin miedo, a seguir intentando”.

En Putumayo, donde las brechas digitales y educativas son tan profundas como los ríos que lo atraviesan, la propuesta de Marybel es un faro. Porque aquí enseñar inglés no es solo enseñar un idioma: es abrirle la ventana a un mundo nuevo a quienes, muchas veces, no tienen ni puerta.

“Esta iniciativa permite cerrar una brecha histórica, demuestra que la innovación no es privilegio de las grandes ciudades, sino que también florece en contextos rurales”, asegura Constanza García, directora de Inversión en la Comunidad del banco BBVA. Fue precisamente este banco el que conoció la historia de Marybel cuando ella fue finalista del Premio Nacional al Docente, un reconocimiento que destaca a los maestros que transforman su entorno desde el aula.

El premio, que nació en 2014 y ha recogido más de 800 experiencias pedagógicas solo este año, busca visibilizar lo que muchas veces pasa desapercibido: que en cada rincón del país hay docentes soñando en grande, incluso cuando los recursos son escasos y los caminos difíciles. Marybel, con su sonrisa tranquila y su acento del sur, es una de esas maestras que enseñan mucho más que gramática. Enseña que el inglés puede ser también una forma de esperanza.

En los pasillos de la Goretti, ya se escucha a los niños decir «hello», preguntar «how are you?» o escribir pequeñas historias en otro idioma. Pero lo que realmente están aprendiendo —sin darse cuenta— es que también ellos pueden tener voz en el mundo.

Fue entonces cuando nació LEWAI, una aplicación diseñada por ella misma con el impulso de la Inteligencia Artificial. Pero más allá de lo técnico, LEWAI es una puerta abierta para que sus estudiantes se atrevan a pensar en grande. “Quería que el aprendizaje fuera activo, divertido, con sentido. Que se les encendiera la chispa de la curiosidad, del trabajo en equipo, del pensamiento crítico”, cuenta Marybel, mientras muestra orgullosa en su tablet cómo funciona la aplicación.

LEWAI no es solo una herramienta: es un puente. Con su diccionario interactivo, sus ejercicios de escritura corregidos al instante, sus diálogos que ofrecen retroalimentación inmediata, los niños pueden aprender a su ritmo, desde el celular de la casa o el computador del colegio. “Lo más bonito —dice ella— es ver cómo se animan a hablar, a equivocarse sin miedo, a seguir intentando”.

En Putumayo, donde las brechas digitales y educativas son tan profundas como los ríos que lo atraviesan, la propuesta de Marybel es un faro. Porque aquí enseñar inglés no es solo enseñar un idioma: es abrirle la ventana a un mundo nuevo a quienes, muchas veces, no tienen ni puerta.

“Esta iniciativa permite cerrar una brecha histórica, demuestra que la innovación no es privilegio de las grandes ciudades, sino que también florece en contextos rurales”, asegura Constanza García, directora de Inversión en la Comunidad del banco BBVA. Fue precisamente este banco el que conoció la historia de Marybel cuando ella fue finalista del Premio Nacional al Docente, un reconocimiento que destaca a los maestros que transforman su entorno desde el aula.

El premio, que nació en 2014 y ha recogido más de 800 experiencias pedagógicas solo este año, busca visibilizar lo que muchas veces pasa desapercibido: que en cada rincón del país hay docentes soñando en grande, incluso cuando los recursos son escasos y los caminos difíciles. Marybel, con su sonrisa tranquila y su acento del sur, es una de esas maestras que enseñan mucho más que gramática. Enseña que el inglés puede ser también una forma de esperanza.

En los pasillos de la Goretti, ya se escucha a los niños decir «hello», preguntar «how are you?» o escribir pequeñas historias en otro idioma. Pero lo que realmente están aprendiendo —sin darse cuenta— es que también ellos pueden tener voz en el mundo.

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