Cultura

Gabriela Ponce: cuando la música también piensa

Clarinetista, cantante, compositora y exploradora sonora, Gabriela Ponce —más conocida como Gabriela Ponc— es una de las voces emergentes más singulares de la escena musical colombiana. Su propuesta mezcla raíz popular, vanguardia, feminismo y territorio, construyendo un lenguaje artístico que trasciende géneros.

Gabriela Ponce no llegó a la música: nació en ella. Originaria de Pasto, creció en un entorno familiar marcado por los ritmos del sur colombiano, donde su hermana también es parte del grupo Bambarabanda. Desde muy joven encontró en los instrumentos de viento —el clarinete, las flautas de PVC del Cauca y los pinquillos del Putumayo— una forma de expresar lo que las palabras no alcanzaban.

Estudió jazz en la Universidad Nacional de Colombia, pero su formación académica nunca estuvo reñida con lo popular. Todo lo contrario: esa dualidad ha sido el corazón de su propuesta musical. Gabriela canta, compone y piensa desde el territorio. Su obra no es solo sonido: es también reflexión sobre el cuerpo, el género, la memoria y la tierra.

En 2018 ganó visibilidad con BUHA 2030, colectivo bogotano que mezcla jazz, rock, folclor y atmósferas sonoras con letras de fuerte carga personal y política. Su disco Amoral inmortal fue seleccionado por la revista Shock como uno de los 35 álbumes más importantes de 2021 en Colombia.

Su camino como solista tomó forma con el disco El sur del ser, presentado en septiembre de 2023. Allí, Gabriela dialoga con lo rural y lo urbano, con la sexualidad femenina y los orígenes. En temas como Mujeres vuelan en guitarra, propone feminizar el rock, así como se feminiza la política. Un gesto que es, en sí mismo, una declaración de principios.

Pero Gabriela no camina sola. Ha colaborado con proyectos como Verbalia —agrupación de tintes experimentales del sur del país—, ha tocado en la murga de Lucio Feuillet y ha compartido escenario con el artista Casi. Su versatilidad es sello y brújula, lo mismo que su compromiso con una música que cuestiona, que busca, que transforma.

La gira Trompito, que llevó su música a ciudades como La Haya, Barcelona, Bilbao y Madrid, demostró que su propuesta es capaz de cruzar fronteras sin perder raíz. Para Gabriela, los festivales en Colombia son vitales para fortalecer la escena local e impulsar a artistas independientes hacia circuitos internacionales.

Gabriela Ponce no solo interpreta canciones. Las habita, las piensa, las convierte en territorio. En su voz —a veces suave, a veces combativa— se cuelan los ecos del sur, la fuerza del pensamiento crítico y el deseo de que la música no solo suene, sino que también diga algo.

Escucharla es descubrir otra manera de estar en el mundo. Y también de cambiarlo.

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