Nidia Góngora es una artista originaria de Timbiquí, un pueblo ribereño del Cauca que conserva una de las tradiciones afrocolombianas más ricas y poderosas del país. Su música honra la memoria de su pueblo y la proyecta al mundo.
Nacida en Timbiquí, Cauca, una tierra de ríos caudalosos, selva húmeda y saberes ancestrales, Nidia Góngora ha sido una de las grandes responsables de llevar la música tradicional del Pacífico sur colombiano a escenarios nacionales e internacionales. Su voz, fuerte y cálida como la marimba de chonta que acompaña su canto, se ha convertido en un símbolo de resistencia cultural. Desde Cali, donde actualmente reside, sigue defendiendo la oralidad, la memoria y los ritmos de su comunidad afrodescendiente.
El Pacífico colombiano posee una de las expresiones musicales más ricas del continente. Cantaoras, marimberos, bombistas y cununeros se entretejen en un universo sonoro en el que la música no solo acompaña la vida cotidiana, sino que cura, narra la historia y honra a los ancestros. Allí la música no es entretenimiento: es una herramienta de cohesión, de identidad y de lucha. Nidia Góngora es parte de esa herencia y, al mismo tiempo, una de sus más innovadoras portadoras.
Su compromiso con la preservación y dignificación de estas tradiciones la ha llevado a ser reconocida como Afrocolombiana del Año, un galardón otorgado por la Fundación Color de Colombia y el diario El Espectador. Góngora ha dedicado su vida a enseñar, cantar y componer desde las raíces, pero también a transformarlas en diálogo con nuevos públicos. Su propuesta no teme a la evolución, pero nunca suelta el ancla de la tradición.
Como líder del Grupo Canalón de Timbiquí, fundado por ella misma, ha revitalizado el repertorio tradicional de arrullos, bundes y currulaos que aprendió desde niña. El grupo ha sido nominado al Latin Grammy como Mejor Álbum Folclórico, y se ha consolidado como una de las agrupaciones más importantes del folclor del Pacífico. En sus presentaciones, además del virtuosismo musical, hay una fuerza escénica que remite a los rituales colectivos de las comunidades negras.
Su exploración no se detiene en lo tradicional. En 2017 lanzó Curao, un disco en colaboración con el productor británico Quantic, donde la marimba, el bombo y la voz de Nidia se funden con la electrónica, los bajos dub y sonidos del mundo. El álbum fue aclamado por la crítica como una muestra ejemplar de cómo la música tradicional puede dialogar con lo contemporáneo sin perder autenticidad. También ha trabajado junto a Hugo Candelario González, Alé Kumá y Sidestepper, explorando nuevas formas de contar el Pacífico.
Góngora no solo canta: también investiga, enseña y representa a su territorio con una visión clara de justicia social. En cada arrullo y cada verso hay una denuncia, una historia o una enseñanza. En tiempos donde muchas culturas se disuelven en la globalización, la suya resiste. Como ella misma lo ha dicho, “yo no canto para entretener: canto para que no se nos olvide quiénes somos”.



